E. López

 

 

 

“H.I.J.O.S. MÉXICO: ESCRACHE AL CAMPO MILITAR N. 1. 

La búsqueda de los desaparecidos políticos a través de la memoria y el arte”

 

 

EDITH LÓPEZ OVALLE(*)

Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

 

 

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(*) Edith López Ovalle (Ciudad de México, 1983). Artista y activista que desarrolla su trabajo a partir de la investigación relacionada con Arte Político; Arte, Memoria e Historia; Artivismo, Derechos Humanos y Movimientos Sociales en América Latina. Es Licenciada en Artes Plásticas en la Escuela Nacional de Pintura Escultura y Grabado “La Esmeralda”, Maestra en Artes Visuales en la Academia de San Carlos – UNAM. Actualmente candidata a doctora en Estudios Latinomericanos – UNAM con el proyecto de investigación “H.I.J.O.S. ARTE Y POLÍTICA EN AMÉRICA LATINA. El uso del arte en las prácticas políticas de H.I.J.O.S. Guatemala y México”.

 

Resumen: La desaparición forzada de personas en México es un delito que se ha cometido desde finales de los años 1960 hasta la actualidad. Esta estrategia de violencia política ha generado terror e impunidad, pero también organización social; en específico de familiares de desaparecidos políticos. H.I.J.O.S. México es la tercera generación de familiares: son jóvenes que crecieron dentro de la lucha de sus madres y abuelas y que al organizarse con gente de su generación desarrollaron otras formas de buscar y recordar a los desaparecidos a partir del arte como herramienta política de denuncia y sensibilización del tema en la esfera pública. Este articulo analiza una práctica de la organización, el Escrache (como práctica político-artística) al Campo Militar n. 1 (como lugar emblemático de terror e impunidad).

Palabras Clave: desaparición forzada / desaparecido político / memoria / H.I.J.O.S. / escrache

 

 

¿Qué es un desaparecido político?

Cuando se habla de desaparecidos y en específico de desaparecidos políticos la referencia no es a gente perdida, extraviada o que se esfumó; sino a personas que fueron víctimas de un delito cometido por un Estado llamado desaparición forzada de personas que es un concepto jurídico que se entiende por “toda sustracción de un individuo por parte de miembros del Estado o por particulares con el consentimiento de éste, sin que exista una motivación lucrativa”. Comprende un conjunto de delitos que van desde las violaciones al derecho a la vida, la libertad, la seguridad e integridad personal, hasta el derecho al acceso a la justicia, entre otros derechos establecidos en la Constitución Mexicana, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y tratados internacionales. Este delito también se comete aunque exista la negación de que se ejerció dicho delito, por lo que el desaparecido queda en un estado de indefensión extrema, además es un delito continuado debido a que se comete todo el tiempo, minuto a minuto, día a día hasta que no se conozca el paradero de la persona desaparecida, por lo tanto no prescribe. Aumentando a la gravedad de este crimen, la desaparición forzada de personas se ha concebido como un delito de lesa humanidad cuando es de carácter generalizado y sistemático hacia la población civil.

Existen varios instrumentos internacionales en los que se ha logrado definir la desaparición forzada con el fin de obtener los mecanismos para detener y castigar esta práctica: la Declaración sobre la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas (1992), la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas (1994), el Estatuto de Roma (1998) y la Convención Internacional para la Protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas (2006). De estos instrumentos, la Convención Interamericana es la que contiene una enunciación más estructurada en términos de acceso a la justicia, desde la definición misma del delito, en el artículo II define a la desaparición forzada como:

Para los efectos de la presente Convención, se considera desaparición forzada la privación de la libertad a una o más personas, cualquiera que fuere su forma, cometida por agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúen con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la falta de información o de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o de informar sobre el paradero de la persona, con lo cual se impide el ejercicio de los recursos legales y de las garantías procesales pertinentes([1]).

En México, el primer desaparecido político que se tiene documentado data del año 1969, se trata del profesor Epifanio Avilés Rojas, militante de la ACNR (Asociación Cívica Nacional Revolucionaria) quien fue detenido desaparecido por el ejército mexicano un 19 de mayo en Coyuca de Catalán, Guerrero. Sus familiares denunciaron que su detención fue comandada por el Mayor Antonio López Rivera “El Mocho” (González 33). Se sabe que lo trasladaron con vida en un avión hacia la Ciudad de México y desde entonces ya nunca más se supo de él. Para comprender la desaparición de Epifanio es importante el contexto en que se desarrolló el delito, pues en esa época (desde finales de los años 60) existían dos grupos guerrilleros de carácter rural en la zona: El PDLP (Partido de los Pobres) encabezado por el profesor Lucio Cabañas Barrientos y la ACNR (Asociación Nacional Revolucionaria) dirigida por el también profesor Genaro Vázquez Rojas. Desde finales de los años 60 hasta hoy día, en Guerrero han existido grupos políticos militares, que se han internado en la sierra y que se han mantenido en la clandestinidad, sin embargo, la política que desarrollaron los presidentes de la república Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo y Pacheco fue la del aniquilamiento absoluto e indiscriminado y no solamente de la guerrilla sino de sus bases de apoyo y la población adyacente al conflicto. En este período de “Guerra Sucia en Guerrero”, el ejército mexicano dirigido por el General Mario Arturo Acosta Chaparro al mando del Secretario de la Defensa Nacional Hermenegildo Cuenca Díaz, llevaron a cabo lo que ahora conocemos como crímenes de lesa humanidad, que aún siguen impunes.

Por otro lado, no solamente la represión fue dirigida hacia la población del Estado de Guerrero; a nivel nacional el incremento de la disconformidad social orilló a la creación de más de veinte organizaciones armadas, de las cuales destacan por cantidad de integrantes así como por su influencia en los Estados del país el Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR) así como la Liga Comunista 23 de Septiembre (de carácter urbano ambas), esta última, en su creación en 1973 fue una organización que aglutinó más de una docena de organizaciones armadas en todo el país y a la cual la represión del Estado dirigió todas sus fuerzas. Antes de la creación de la Liga 23 de septiembre, la mayoría de los militantes de las organizaciones armadas cuando caían en enfrentamientos o emboscadas eran remitidos al Ministerio Público y posteriormente encarcelados (después de una intensa sesión de tortura). Sin embargo, cuando se funda la Liga, los integrantes de ella que caían eran directamente trasladados al Campo Militar N.1 ubicado en la Ciudad de México, llevados a los sótanos que aún mantiene el ejército como cárceles clandestinas y desde ahí desaparecidos políticos. Durante este período, bajo las órdenes de Miguel Nazar Haro, la policía política llamada “Dirección Federal de Seguridad”, con su aparato de inteligencia y con un grupo que siembra los antecedentes del paramilitarismo en México: la Brigada Blanca, se ocuparon de perseguir a la disidencia política y no solamente desaparecieron a miembros de organizaciones armadas, sino a familiares y personas con ideología política diferente a la del gobierno.

En el año 1978, la represión hacia los movimientos armados y sociales era insostenible, las cárceles estaban llenas de presos políticos, había cientos de mexicanos exiliados, así como más de quinientos desaparecidos. Las organizaciones de familiares y organizaciones que posteriormente fundan el Frente Nacional contra la Represión, a partir de una huelga de hambre de ochenta días encabezada por las madres y esposas de los desaparecidos logran una Ley de Amnistía y una reforma política que permite la participación de manera institucional de otros partidos políticos. Esto generó un decremento de los niveles represivos del Estado; sin embargo no cesó, siguen existiendo desaparecidos políticos posteriores a la promulgación de estas leyes y la persecución a la disidencia política sigue ocurriendo hasta nuestros días, las masacres, asesinatos políticos, presos y torturados siguen estando presentes como una parte más de la violencia política que se ha generalizado hacia la población civil.

Aunque este análisis y descripción es muy sintético, porque las características de México y su política son muy complejas, hay un factor fundamental en la continuidad de la práctica de crímenes de lesa humanidad y desaparición forzada: la IMPUNIDAD. Ningún autor ni material ni intelectual de estos crímenes fue juzgado ni retirado de su cargo, si bien han sido señalados, la justicia en México no funciona equitativamente y para muestra de ello sólo bastan los intentos que han hecho las organizaciones de familiares y las respuestas que el Estado mexicano ha dado. Quedan en el limbo cientos de casos de desapariciones forzadas de aquella época, al grado que ni siquiera hay un registro oficial de cuántos son: el Comité ¡Eureka! documentó 557 casos de 1969 hasta el 2003, la mayoría por motivos políticos, H.I.J.O.S. México 561 de 1969 hasta 2010 todos por motivos políticos y AFADEM (Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos) más de 1200 casos, sobre todo del Estado de Guerrero (González, 154). En cuanto a esfuerzos institucionales, la documentación más completa, sin embargo, limitada y finalmente truncada es la FEMOSPP (Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado), que registró 789 casos pero ante sus problemas internos y la falta de estructura, canalizó en el año 2006 su trabajo de investigación a la CGI (Coordinación General de Investigaciones) de la PGR (Procuraduría General de la República), quienes actualmente “continúan” con las investigaciones([2]).

Han pasado más de cuarenta años desde la primer desaparición forzada por motivos políticos y las autoridades “siguen investigando”; este letargo legal es parte del impedimento al acceso a la justicia, lo cual contribuye a que estos delitos queden impunes, y por lo tanto generan implícitamente una aceptación y complicidad para que se siga cometiendo, de ahí que en los últimos años, no son cientos los casos de desaparición forzada, son miles, y aunque muchas de las desapariciones forzadas no son por motivos políticos, hay también una continuidad de la práctica como política de Estado. El más claro ejemplo es la desaparición forzada de los 43 normalistas de la Escuela Normal Rural de “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero. Sin embargo, aunque la práctica de terror implementada por el Estado mexicano no ha cesado, tampoco ha cesado la lucha de los familiares de desaparecidos por esclarecer la verdad de los hechos ocurridos, así como la exigencia de justicia. En este contexto de impunidad durante tantos años las generaciones de familiares van en aumento tanto por la cantidad de desaparecidos como por los años transcurridos es por ello que me detengo en una organización que con su presencia marca este paradigma: H.I.J.O.S. México (Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio)

 

H.I.J.O.S. México

La organización H.I.J.O.S. México nace el 26 de febrero de 2000 y está conformada por jóvenes que tienen un parentesco directo con desaparecidos políticos tanto de México como de Argentina, con asesinados políticos, exiliados políticos y también por jóvenes que no tienen parentesco alguno con víctimas del Estado, pero que se solidarizan con esta condición y la asumen como suya bajo la premisa de que son crímenes que nos afectan como sociedad. La organización por un lado es parte de una red internacional([3]) fundada en Argentina en 1995, y por otro lado, su antecedente más inmediato es el Comité ¡Eureka!. H.I.J.O.S. México exige como demanda principal hacia el Estado mexicano la presentación con vida de todos los desaparecidos políticos del país, así como el juicio y castigo a todos los responsables de los crímenes de lesa humanidad cometidos desde la década de los sesenta hasta la fecha. A nivel social, la organización ha establecido como objetivo el que se conozca qué fue lo que pasó con los desaparecidos, que se conozca quiénes eran ellos, tanto como individuos como militantes políticos y que la lucha por su aparición no sea una causa sólo de familiares y gente cercana, sino que sea una lucha como sociedad para que no vuelva a pasar, es por ello que se promueve la consigan Los desaparecidos nos faltan a todos. En palabras de la organización:

El reconocimiento de la responsabilidad del Estado mexicano, en los casos de desaparición forzada de personas, es indispensable para establecer las condiciones que posibiliten una democracia basada en el estado de derecho que garantice la no repetición de este crimen de lesa humanidad. Es fundamental que el pueblo de México recuerde su historia y no deje morir la memoria. La escasa condena social en el pasado, aunada a la ausencia de juicios y de castigo formales en el caso de las desapariciones ocurridas en las décadas anteriores, ha propiciado un escenario de impunidad que en la actualidad opera como un “cheque en blanco” para que las desapariciones puedan sucederse y ejecutarse desde la certeza de que no habrá ni investigaciones efectivas, ni castigo a los responsables.([4])

La organización para alcanzar estos objetivos utiliza tres ejes de trabajo que son muy similares a los de la organización hermana H.I.J.O.S. Argentina: Memoria, Identidad y Justicia. Estos ejes de trabajo han sido los reactores que han articulado el funcionamiento de la organización a nivel interno y que le han dado un sentido histórico, social y político a las acciones de la que se han realizado, son la columna vertebral. Así es como se define cada eje:

Memoria. Recuperar y mantener la memoria colectiva e histórica es fundamental en la lucha para evitar que los genocidios y el Terrorismo de Estado sigan repitiéndose en América Latina. Es necesario dejar de ver los casos particulares de México como si fueran aislados. No se trata del proceso de un país en una región aislada, sino de una práctica sistemática, aplicada en todo el continente.([5])

En el eje de Memoria se busca explicar lo que pasó en México como parte de una política continental, esto es la Doctrina de Seguridad Nacional con la que Estados Unidos intervino nuestros países, explica los efectos de la represión y también las luchas de resistencia. Desde este espacio se está en la constante búsqueda y reconstrucción de las historias de los familiares militantes y también de los familiares que se organizaron para buscar y exigir justicia. También se hace el llamado a la sociedad a Hacer de la memoria un verbo, esto quiere decir en palabras del colectivo “construyamos la memoria en cada esquina, en cada rincón, en cada casa hasta lograr que la memoria se transforme en justicia”. Esta es una frase que acompaña cada volante que la organización difunde y lo que está expresando es la percepción de que la sociedad mexicana no tiene memoria y por lo tanto la impunidad prevalece, por lo que se busca generar memoria no desde la nostalgia y el dolor, sino desde una posición transformadora, como una herramienta de lucha. Pero entonces ¿la memoria de qué? Y en ese sentido este eje de trabajo va amalgamado con el eje de identidad, que se define como:

Identidad. Reivindicamos la lucha de nuestros padres. La búsqueda de nuestra identidad, mediante la creación de un espacio común de lucha ha sido, en muchos casos, un proceso fundamental. H.I.J.O.S. formamos una red internacional y luchamos al lado de otras organizaciones con la misma experiencia o en la misma situación.([6])

El eje de identidad tiene su origen en H.I.J.O.S. Argentina como el espacio de búsqueda de los hijos de desaparecidos que fueron apropiados por los militares, desde este espacio la organización se vinculó con otras organizaciones como Abuelas de Plaza de Mayo para articular la búsqueda de las y los jóvenes desaparecidos, a partir de ahí crearon en algunas regionales la comisión “hermanos”; sin embargo en el caso mexicano identidad se retomó como un espacio de búsqueda pero de los padres, algo que sí hacemos nosotros es las biografías de los desaparecidos y desde la necesidad del hijo que no conoció a su padre. Entonces es reconstruir cómo eran, tanto físicamente como en su militancia. Pero acá, en los de México, sí importa más la persona, el humano; hasta detalles de cómo olían, cómo se vestían, qué comían, qué le gustaba. Esas cosas son súper importantes para H.I.J.O.S. México[7]. Desde este espacio también se han impulsado diferentes iniciativas por parte de la organización para articular una red internacional de H.I.J.O.S. ya que comparten historias similares tanto de los familiares como de la propia militancia, de aquí nació la frase Todos somos HIJOS de la misma historia. Partiendo de ello, la organización tiene una identidad latinoamericana tanto por ser parte de la historia de la represión como por ser parte de la resistencia y la denuncia de ella. Y es en el tema de la denuncia y la movilización contra la impunidad que se creó el tercer eje:

Justicia. Exigimos juicio y castigo legal y social para todas las personas, instituciones y organizaciones responsables del genocidio, así como todos los que participaron en las dictaduras y represión en América Latina. Si no hay justicia en los tribunales, hagamos que la sociedad sea ese tribunal.([8])

Cuando H.I.J.O.S. México nombra la palabra Justicia no lo hace pensando en las instituciones del Estado dedicadas a ello, que además en gran parte han sido las ejecutoras y cómplices de los crímenes cometidos, es por eso que también se busca una condena social y simbólica; desde este eje nació una de las manifestaciones más importantes: el Escrache, que bajo la consiga si no hay justicia hay Escrache, se posicionan como sujetos activos de la búsqueda juicio y castigo a los responsables en las instancias de justicia correspondientes. Si la impunidad no permite que esto suceda, un compromiso de la organización es la localización  de los actores que dirigieron la represión y señalarlos y aunque sea simbólicamente evidenciarlos y también a las instituciones que los respaldan.

 

¿Qué es un Escrache?

La palabra “Escrache” es en el lunfardo argentino “sacar a la luz”, “evidenciar”, “develar”, de ahí es retomada por la agrupación H.I.J.O.S. para nombrar una actividad creada desde mediados de la década de 1990 en Argentina como una peculiar manifestación pacífica y creativa de señalamiento a represores y genocidas. Los Escraches nacen como una necesidad política de dar una respuesta a las leyes de “Obediencia Debida” y “Punto Final” y a los indultos llevados a cabo por los presidentes argentinos a finales de los años ochenta debido a que con estas leyes se legalizaba la impunidad de los criminales. Es una manifestación política que se sostiene de elementos artísticos como el performance, happening, música, teatro y elementos visuales para tener un mayor impacto social en los barrios a donde se dirigen.

Los elementos visuales que acompañan la manifestación son elaborados con la finalidad de fundirse con el entorno urbano buscando obtener un impacto visual en el transeúnte; para lograrlo se usan imágenes similares a los señalamientos viales, elaborados con otros materiales (madera, cartón, incluso papel) pero con la misma estética, por ejemplo, en lugar de un señalamiento que diga “escuela a 50 m” se coloca uno que indique “genocida a 50 m”. Esta formulación de la imagen a partir de la resignificación de la señalética vial fue una aportación del colectivo argentino GAC (Grupo de Arte Callejero), conformado por artistas visuales quienes:

Desde el principio elegimos usar la estética de la señalectica, utilizando símiles a carteles viales (hechos en madera pintados con esmalte sintético, impresos por serigrafía o por esténcil), subvirtiendo los códigos reales: manteniendo colores e íconos y cambiando totalmente su sentido. El espacio de uso es el mismo que los espacios reales en la ciudad: en los postes que se encuentran en las calles. Por eso buscamos para su colocación los que tuviera amplia visibilidad tanto para el transeúnte como para el automovilista. Esas señales funcionaban interviniendo en el espacio de la ciudad, perdiéndose y descubriéndose entre la polución visual cotidiana, procurando infiltrarse en el entramado de la urbanidad. (Grupo de Arte Callejero 81)

Cuando se realizan los Escraches, los señalamientos son instalados alrededor de la cuadra en donde vive el criminal con la finalidad de guiar al transeúnte hacia su paradero. De igual manera, es importante la reproducción con la estética del personaje a escrachear para que los vecinos puedan identificarlo y repudiarlo. Otros elementos gráficos que acompañan los Escraches son elaborados y distribuidos previamente, como es el caso de volantes que contienen datos de lo que hizo el represor y los cargos que se les pueden imputar, así como mapas en donde se identifica dentro de la manzana el domicilio exacto. Estos materiales circulan en el barrio con la finalidad de convocar al Escrache y también de ir generando el repudio social y aunque esta manifestación se realiza como un señalamiento a la falta de justicia, la alegría, la esperanza y el ambiente festivo siempre están presentes y son una  consigna, por lo que es importante la colaboración de músicos o actores para proyectar vida y felicidad.

En el caso argentino, los Escraches se hicieron desde 1997 hacia personajes emblemáticos de la represión en su país, este acto además implicaba una serie de coordinaciones con otras organizaciones sociales y un trabajo barrial, por lo que también instalaron la Mesa de Escrache([9]) como articuladora de este esfuerzo, que con los años y la voluntad política del gobierno kirchnerista desde el año 2003, se comenzaron a juzgar legalmente a los represores que participaron de la última dictadura cívico-militar. [10]Es por ello que el Escrache se ha utilizado como herramienta política para las organizaciones de H.I.J.O.S. latinoamericanas, sin embargo ha tenido sus propias características según cada país. En el caso de Chile se llama FUNA y el acto de Funar trasciende a la organización de H.I.J.O.S. Chile, se podría decir que es un ente propio; en el caso de H.I.J.O.S. Guatemala han llamado al Escrache “Embuscada” haciendo referencia al lenguaje de la guerra, a la “emboscada” connotando esta actividad simbólica con su contexto específico.

En el caso mexicano, H.I.J.O.S. ha adoptado esta forma de manifestación y principalmente la han dirigido hacia el expresidente Luis Echeverría Álvarez, a partir de los procesos judiciales que se realizaron por su responsabilidad como Secretario de Gobernación en la matanza del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco y como Presidente de la República en la matanza del Jueves de Corpus del 10 de junio de 1971; en ambos crímenes quedó absuelto, y ante la falta de justicia legal es que la organización ha promovido una condena social señalándolo como un genocida. A Luis Echeverría lo han escracheado en tres ocasiones: en los años 2005, 2006 y finalmente en 2009, cuando fue totalmente absuelto de los crímenes antes mencionados. En el último Escrache también se visitó el tribunal que lo absolvió. Y como contribución al Escrache, desde este espacio señalo que sigue vivo y que su domicilio está en la calle Santiago n. 126, colonia San Jerónimo Lídice, delegación Magdalena Contreras, Ciudad de México.

Sin embargo, debido a la dificultad para seguir procesos de justicia hacia represores mexicanos, la localización de sus domicilios y el riesgo que implica visitarlos (pues muchos aún se encuentran dentro de la estructura del gobierno), H.I.J.O.S. México ha adaptado el Escrache para dirigirlo hacia instituciones representativas de la represión como ha sido la Exdirección Federal de Seguridad o el Instituto Nacional de Migración y organismos que han permitido que continúe la impunidad como la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la Comisión Nacional de Derechos Humanos y diversas representaciones de los estados en la ciudad de México como son Oaxaca, Puebla, Chiapas, Coahuila, y en especial al Campo Militar n. 1.

En el caso de los Escraches en México, H.I.J.O.S. ha retomado el uso de la resignificación de la señalética, sin embargo, al no tener las mismas características de los argentinos (por las condiciones adversas del país) han adquirido ciertas particularidades. Guiados por el juego de la ironía han resignificado los logotipos institucionales, por ejemplo, un señalamiento del Instituto Nacional de Migración con el logotipo institucional pero aumentándole la leyenda “WELCOME, Here we violate your human rights”. Otra imagen que crearon es un sello, el “IMPU 9000”, que es la ironía del certificado de calidad a empresas “ISO 9000”, en el caso de los Escraches lo utilizan como una certificación o premiación a las instituciones, esta imagen también contiene la leyenda “Entidad certificada por permitir y perpetrar la impunidad”. Y en este espacio, hablando de instituciones emblemáticas de la impunidad, me detengo en una de ellas, la cual se ha mantenido históricamente como una fortaleza impenetrable, el Campo Militar n. 1 de la Ciudad de México.

 

Escraches al Campo Militar n.1

Como he abordado al principio de este artículo, la represión de Estado en el caso mexicano ha estado muy ligada al ejército mexicano, y aunque no se ha tenido un golpe de Estado militar en el país, las prácticas de terror realizadas por esta institución hacia la población han sido muy similares a las que han desarrollado los militares en los países hermanos latinoamericanos que sí han tenido gobiernos militares. En el año 2006, llega a la presidencia de la república el genocida Felipe Calderón Hinojosa quien al “declararle la guerra al narcotráfico” decide sacar del cuartel a las calles a los militares para que cumplan funciones de “seguridad pública” sustituyendo en varios Estados de la República la tarea de las policías locales; esta decisión lo que generó lejos de terminar con los ilícitos del narcotráfico y el crimen organizado, fue generalizar la violencia y el terror en el país. Se dieron miles de asesinatos de la población civil, así como nuevas desapariciones forzadas tanto por parte del Estado (con sus fuerzas de seguridad) como del crimen organizado acuñando a esta nueva modalidad como levantones, ocurrieron cientos de masacres y desplazamientos forzados de las poblaciones sobretodo del norte del país.

Para el año 2011 la situación de violencia en el país era exacerbada, la imagen del ejército mexicano se había denigrado ya que era imposible cubrir todas las atrocidades que estaba cometiendo, sin embargo, el gobierno federal realizó varias campañas publicitarias y sociales para “limpiar” la imagen del ejército; una de ellas fue abrir las puertas del Campo Militar n. 1 para que dentro de sus instalaciones se realizaran recorridos familiares en bicicleta (imagen 1). Ante el llamado a visitar este centro castrense, H.I.J.O.S. México vio la oportunidad de ingresar a un lugar que por más de cuatro décadas estuvo cerrado al acceso a los familiares de personas desaparecidas que se sabe este lugar fue el último espacio donde se les vio con vida.

Edith 1

Imagen 1

En el marco de la campaña “La gran fuerza de México”, el Campo Militar No. 1 se abre a los civiles cual si fuera un lugar de paseo, un bonito parque para un domingo en bicicleta, para una carrera de atletismo. Sin embargo, este campo ha sido desde hace décadas un referente al hablar de represión en México, del encarcelamiento clandestino, las torturas, las desapariciones e incluso las ejecuciones extrajudiciales. En sus instalaciones funciona la cárcel clandestina más señalada en nuestro país. No nos cansaremos nunca de denunciar, como lo han hecho desde los setenta las Doñas([11])del Comité ¡Eureka!, que el Campo Militar No. 1, así como otros espacios castrenses, tiene cárceles clandestinas en donde se encuentran detenidos desde hace muchos años los desaparecidos, nuestros desaparecidos, los de todos. Porque la desaparición forzada no prescribe legalmente, ni afectivamente, ni políticamente, ni socialmente:

Los desaparecidos nos faltan a todos, todos los días. Si las Fuerzas Armadas realmente quieren dar una buena imagen a la sociedad, que liberen a los desaparecidos, que abran sus archivos y no sólo sus puertas; que dejen de violar los derechos humanos, de torturar incluso a sus iguales, a policías; que paren esta campaña de represión y que regresen a sus cuarteles. Que todos los responsables y sus cómplices sean juzgados. Quisiéramos hoy invitarlos a no olvidar; invitar también a los soldados a no olvidar el deber ético con el que prometieron cuidar y defender a su pueblo.([12])

El texto que estoy citando fue leído durante el Escrache al campo militar que fue el 20 de febrero de 2011 y que da cuenta de la importancia de señalar este lugar en un contexto de guerra, pero también de falta de memoria de lo que ha sido, es y representa ese lugar. ¿Cómo H.I.J.O.S. México decidió, planificó y realizó este Escrache? Para poder desarrollar este apartado es necesario que comparta que soy miembro de H.I.J.O.S. y que lo siguiente a transmitir es mi experiencia de cómo lo construimos pues es importante compartir el proceso de una acción como esta para dar herramientas a otros para que hagan las propias.

Cuando nos enteramos de los recorridos que se estaban haciendo al Campo Militar n. 1, vimos las fechas, eran durante los domingos del mes de febrero de 2011, entonces decidimos hacer el ¡Escrache! pero decidimos hacer lo nunca hemos hecho, que es “entrar” a una instalación a escrachear. Para ello nos tuvimos que preparar, entonces dos domingos antes de la fecha prevista decidimos que una “brigada bicicletera” fuera a hacer reconocimiento del lugar, esto es que los integrantes de la agrupación que supiesen andar bien en bicicleta entraran al lugar como cualquier persona más acudiendo al llamado de usar las pistas del campo para un paseo dominical. Fueron cuatro compañeros que tuvieron que enfrentarse con sus historias personales y fingir que eran cualquier ciudadano más, no hijos de personas desaparecidas en ese lugar, pero hicieron un buen trabajo de reconocimiento del lugar y mapeo de hasta dónde podíamos llegar sin que generara un riesgo grave para la agrupación (y digo “grave” porque de por sí ya era un riesgo).

Una vez reconocido el espacio a escrachear lo que se planteó fue la estrategia a seguir, cómo íbamos a realizar el Escrache y lo que decidimos era que íbamos a “sorprenderlos” o “emboscarlos simbólicamente”, por lo que planeamos hacer una manifestación en las puertas del Campo Militar n. 1 para atraer la mirada de los militares hacia afuera, pero antes tener compañeros dentro del lugar y que en algún momento se mostraran y manifestaran, por lo tanto confundir a los militares, pero sobre todo con esta acción lo que buscábamos era atraer la atención de los medios y una mirada distinta a la hegemónica de los militares. Sabíamos que era una actividad peligrosa y dada la coyuntura de ese momento la seguridad era un elemento que teníamos que cuidar por lo que al preparar la actividad la manejamos de una manera medianamente clandestina: a la gente que convocamos a acompañarnos la buscamos una por una, a los medios de igual manera, no mandamos nada por correo electrónico, ni por llamadas telefónicas; cuando generamos los materiales gráficos y los documentos del Escrache los hacíamos en colectivo, en la casa de alguno de nosotros y nunca nos mandamos nada por correo electrónico.

El trabajo gráfico lo hicimos entre todos los integrantes de la agrupación, sin embargo, las imágenes matrices de los esténciles y los plotters que utilizamos las elaboré yo a partir de mis conocimientos artísticos, pero también de retomar nuestra historia gráfica de H.I.J.O.S. que se remite al GAC y la frase “Usted está aquí” (imagen 2) desde un conocimiento pleno de su utilización:

La primera interpelación que recuerdo surge de la utilización del enunciado “Usted está aquí”, y fue utilizado para marcar un ex CCD (centro clandestino de detención). Esta señal vial contiene un mapa y un enunciado, y fue realizada en 1998. En ese momento no teníamos un desarrollo del pensamiento cartográfico, sino que este mapa formaba parte de una acción de denuncia. El “Usted está aquí” tenía como función movilizar a partir de provocar una pregunta. Movilizar porque descubre un lugar de la realidad cotidiana por el que transitamos diariamente y del que muchos desconocen la historia; este mismo descubrimiento tiene la fuerza de llevarte a otros espacios, te transporta a una realidad inmediata, exhibe su ocultamiento institucional a la vez que devela una continuidad histórica. El hecho de descubrir algo genera a su vez más preguntas acerca de otros posibles encubrimientos, que van desde “¿qué otros CCD existirán y no conozco?”, hasta preguntas relacionadas con la propia identidad al punto de generar una nueva toma de posición frente a lo que se ocultaba (Grupo de Arte Callejero: 43).

 

Edith 2

Imagen 2

En el caso mexicano, era necesario ser más explícito por lo que además de “Usted está aquí” era necesario señalar que “y los desaparecidos también”, así como señalar lo contextual de ese momento que era decir ¿ciclopista? ¡cárcel clandestina! Estas fueron las imágenes que generamos para el Escrache, para utilizarse en el momento de llegar y posteriormente difundir. El día que fuimos a visitar el Campo Militar n. 1 estábamos listos y sabíamos quiénes iban a acompañarnos, éramos pocos y contados, pero era necesario saber quiénes. Aunque éramos pocos por seguridad salimos todos juntos de un centro comercial cercano, el grupo que iba a estar adentro en bicicleta se adelantó y cuando nosotros llegamos a las puertas del Campo Militar n. 1, ellos ya estaban adentro esperando a que nos manifestáramos para que unos minutos después ellos se visibilizaran; y así fue.

En cuanto llegamos los manifestantes comenzamos a desplegar nuestro material gráfico en los alrededores de las puertas, se instaló el sonido y se empezaron a escuchar los audios de testimonios de personas sobrevivientes a ese lugar de terror, una compañera empezó a leer:

Estar hoy en este espacio no es sólo un ejercicio de memoria para recordar que aquí operan cárceles clandestinas, es sobre todo la denuncia de que éstas siguen existiendo, que todas deben ser desmanteladas y las personas que están en ellas liberadas de inmediato.

Hoy estamos aquí, entramos y denunciamos este lugar como lo que es: una cárcel clandestina que debe ser abierta y una pieza fundamental en el mapa de la represión en México. No es un lugar donde se respete a la ciudadanía: es un lugar donde se violan sistemáticamente los derechos humanos.

En cuanto se dieron cuenta los militares de nuestra presencia, cerraron las puertas, seguía leyendo el texto la compañera y mientras tanto unos ciclistas que estaban dentro del Campo Militar n, 1 ya cerrado se acercan a unos metros de la puerta y sacan la manta de “Usted está aquí y los desaparecidos también” (imagen 3). En ese momento desde fuera veíamos correr de un lado a otro a militares, parecía que no sabían qué hacer, hasta que vemos caminar hacia la puerta a nuestros compañeros quienes amablemente habían sido “invitados a desalojar el lugar”, en ese momento acompañamos su salida, y siguió el discurso que estaba dando la compañera:

Hoy estamos aquí… y también ellos: Alicia, Juan Carlos, Mario, Violeta, Adolfo, Artemisa, Ana María, Juan, José de Jesús, Austreberta, Rafael, Javier y muchas y muchos otros que también permanecen desaparecidos por motivos políticos: compañeros, madres, padres, maestras, campesinos, hijas, hermanos, queridos: hoy estamos como siempre a su lado, hoy venimos para que ustedes nos escuchen y sepan que seguimos su ejemplo, su lucha, que continuamos exigiendo su presentación inmediata con vida, para que juntos sigamos construyendo ese país mejor en que ustedes nos han enseñado a creer. 

¡Siempre vamos a volver!

 

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Imagen 3. Escrache al Campo Militar n.1, archivo de H.I.J.O.S. México, 2011

Una vez desalojados nuestros compañeros y con la cobertura mediática que garantizaba que no nos iban a agredir decidimos salir, irnos, pero dejando claro que mientras siga la impunidad ¡SIEMPRE VAMOS A VOLVER! Nos fuimos con la certeza de que habíamos irrumpido de manera inesperada y que habíamos dejado un mensaje claro, no creemos en sus campañas, sabemos lo que son y siempre lo vamos a señalar([13]).

Al día siguiente, en el periódico La Jornada, en la sección de política se publicó la nota Toma relámpago del Campo Militar uno para exigir la entrega de los desaparecidos (imagen 4) escrita por Blanche Petrich, quien hace un recuento de los protagonistas de este Escrache y de lo que es el Campo Militar n. 1, dice:

Había transcurrido poco más de media hora. Los soldados habían formado vallas en torno a los manifestantes y desviaban la entrada del público dominguero hacia otras puertas para que no fueran testigos de la toma relámpago del emblemático campo militar. Para las organizaciones HIJOS y Eureka el objetivo se había cumplido.([14])

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Imagen 4

Reflexiones finales

La historia reciente mexicana es un abismo llamado IMPUNIDAD. En el presente texto expuse cómo una organización política llamada H.I.J.O.S. México ha trabajado desde lo político integrando elementos artísticos para tratar de recuperar la memoria histórica de este país y así romper esta cadena de impunidad. El caso de los Escraches es una herramienta político-artística que tiene su potencialidad en que se ha alejado de las manifestaciones políticas tradicionales y al impregnar elementos gráficos y performativos, ofrece otros elementos para acercarse a la sociedad a temas tan dolorosos como son las consecuencias del terrorismo de Estado en nuestros países. En el caso concreto de México y el Escrache al Campo Militar n. 1 se presenta una acción de memoria histórica ante la coyuntura de una violencia de Estado generalizada, y a pesar de lo grave de la situación se presentan otras maneras para denunciarlo, como define Ileana Diéguez en su libro Escenarios liminales: “los escraches son actos éticos suscritos con el cuerpo” (Diéguez, 131) y esa es una premisa para los integrantes de H.I.J.O.S. México quienes no somos profesionales del arte, ni de la política y sin embargo hacemos uso de ambos y colocamos nuestros cuerpos como soporte de esta historia, reclamamos y buscamos a los desaparecidos en donde sabemos que están y además somos sus H.I.J.O.S. y reivindicamos su vidas en nosotros mismos. Sin embargo todo tiene un límite que llegó a nosotros el 26 de septiembre de 2014 por lo que pronunciamos en un comunicado en línea:

La herida en el corazón del país no podía ser más clara. Desaparecer estudiantes; desaparecer futuros profesores. Nuestros padres también estudiaron en Ayotzinapa, ¿es que a este país no le bastó con que ellos ya hayan dado su vida? Nosotros pagamos el precio para que esta sociedad transitara hacia un futuro mejor y aun así esta sociedad no lucha por merecerlo. ¿Quieren desaparecer nuestra memoria? No lo permitiremos.

Es por esto que, en los albores de nuestros quince años de existencia, H.I.J.O.S. México anuncia que se replanteará su actuar, en honor a la memoria de nuestros padres y nuestras madres, y en honor a quienes aún hoy, ante todo, siguen luchando por un otro mundo mejor. Esa alegría que algunos admiraban se nos borró de golpe en Ayotzinapa; los colores que solemos usar se están quebrando entre nuestras muelas apretadas de dolor y rabia. Y no nos vengan a contar aquella historia de la alegría y la esperanza, porque también nosotros la inventamos, pero hoy sabe a poco y no basta.([15])

Ante la grave situación nacional y la sensación de desesperanza generalizada es necesario rescatar del olvido las prácticas artísticas de resistencia y de denuncia, porque la impunidad sólo genera más impunidad; la falta de memoria y la imposibilidad de transmitir y generar un relato como sociedad sobre hechos pasados llenos de violencia e injusticia, genera subtextos intergeneracionales donde el rompimiento del tejido social se vuelve una constante, el miedo, el silencio se vuelven una estructura social que mantiene y genera opresión. Tal vez, si hubieran sido escuchados los gritos de los primeros familiares de desaparecidos, estaríamos en un momento de reconstrucción social, de sanación, de reparación; un momento en el que escribiríamos la historia reciente desde nuestra memoria, y no como es ahora que somos parte de un pasado que no pasa....

 

Obras citadas

Convención Interamericana sobre desaparición forzada de personas. Organización de los Estados Americanos Secretaría de Asuntos Jurídicos, [en línea]. Washington, D.C. Estados Unidos. En línea  http://www.oas.org/juridico/spanish/tratados/a-60.html, 2008.

Diéguez, Ileana. Escenarios Liminares. Teatralidades, performatividades, políticas. México, D.F.: Tma Ediciones y Producciones Escénicas y Cinematográficas, 2014.

Entrevista a Edith López Ovalle realizada por Eugenia Allier Montaño, México, D.F. el 21 de enero de 2015.

Grupo de Arte Callejero. Pensamientos, prácticas y acciones del GAC. Buenos Aires, Argentina. Tinta Limón: 2009.

FEMOSPP. Informe Histórico presentado a la Sociedad Mexicana. D.F., México: Comité 68 Pro Libertades Democráticas, A.C. 2008

González Villarreal, Roberto. Historia de la desaparición. Nacimiento de una tecnología represiva. México, D.F.: Terracota, 2012.

H.I.J.O.S. Acá se juzga a genocidas. Dibujos, crónicas y fotos. Buenos Aires, Argentina: Editorial de la Facultad de Filosfía y Letras de la UBA, 2012.

H.I.J.O.S. México. A la sociedad mexicana (a los que quedan) en línea en: http://www.hijosmexico.org/index-ayotzinapa, 2014.

_______. Todos somos H.I.J.O.S. de una misma historia. [volante] 2013

_______. Escrache al Campo Militar 1. ¡No es ciclopista: es cárcel clandestina! [PDF] 2011. Informe del  Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias, ONU, en línea en: http://www.ohchr.org/Documents/HRBodies/HRCouncil/RegularSession/Session19/A-HRC-19-58-Add2_sp.pdf ,  20 de diciembre de 2011.

Petrich, Blanche. Toma relámpago del Campo Militar uno para exigir la entrega de los desaparecidos. La Jornada Digital, en línea en: http://www.jornada.unam.mx/2011/02/21/index.php?section=politica&article=020n1pol, 21 de febrero de 2011

Radilla Martínez, Andrea y Rangel Lozano Claudia E.G. (coords.) Desaparición forzada y terrorismo de Estado en México. Memorias de la represión en Atoyac, Guerrero durante la década de los setenta. México: Universidad Autónoma de Guerrero, 2012.

 

NOTAS:


[2] Informe del  Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias, ONU, 20 de diciembre de 2011 en línea en:  http://www.ohchr.org/Documents/HRBodies/HRCouncil/RegularSession/Session19/A-HRC-19-58-Add2_sp.pdf

[3] Existe la agrupación H.I.J.O.S. en Argentina, Chile, Uruguay, Parguay, Perú, Guatemala, Colombia, Francia y España, en cada país es diferente la constitución de la organización tanto en número como en forma de trabajo.

[4] Fragmento de documento entregado al Tribuna Permanente de los Pueblos, 2013 [PDF]

[5] H.I.J.O.S. México. Todos somos H.I.J.O.S. de una misma historia. [volante] 2013

[6] H.I.J.O.S. México. Todos somos H.I.J.O.S. de una misma historia. [volante] 2013

[7] Entrevista a Edith López Ovalle realizada por Eugenia Allier Montaño.

[8] H.I.J.O.S. México. Todos somos H.I.J.O.S. de una misma historia. [volante] 2013.

[9] Al respecto las compañeras del GAC dicen que “se constituye en 1998 la “Mesa de Escrache” como una mesa de trabajo barrial en red con organizaciones sociales diversas (...)En cada escrache la mesa de trabajo se trasladaba al barrio, para comenzar una construcción territorial según los rasgos y problemáticas de cada lugar. El escrache se convierte en un acontecimiento aglutinador de las experiencias barriales donde las/os vecinas/os son actores y no meros/as espectadore/as” (Grupo de Arte Callejero 58).

[10] A partir del 2015 con el gobierno de Mauricio Macri este proceso de justicia transicional tuvo un retroceso debido a que se apoyó más que a las víctimas a los victimarios impulsando leyes como la conocida como 2x1 en la que se reducen a la mitad la condena a los genocidas ya condenados, esta es una lucha actual, todavía no hay un resultado final, sin embargo lo que sí está claro es que el actual gobierno tiene la intención de desmantelar los logros obtenidos en el país en materia de derechos humanos.

[11] El Comité ¡Eureka! es la primera organización en México de familiares de personas desaparecidas políticas. Nace en 1978 cuando desaparecen a Jesús Piedra Ibarrra en Monterrey Nuevo León y en la búsqueda que realiza su madre Rosario Ibarra de Piedra, si bien no encuentra a Jesús, encuentra a muchas madres más y entonces comienzan a documentar la práctica de la desaparición forzada de esa época, es así como llegan a denunciar al menos 557 desapariciones forzadas por motivos políticos entre los años 1969 y principios de los 80. De los mínimos resultados que ha dado el estado mexicano al respecto se encuentra la recomendación 026/2001 de la CNDH.

[12] H.I.J.O.S. México. Escrache al Campo Militar 1. ¡No es ciclopista: es cárcel clandestina!. [PDF] 2011.

[13] El video de la acción se puede consultar en la siguiente liga: https://www.youtube.com/watch?v=wHii69mlw9c

[14] Petrich Blanch, Toma relámpago del Campo Militar uno para exigir la entrega de los desaparecidos. La Jornada Digital, en línea en: http://www.jornada.unam.mx/2011/02/21/index.php?section=politica&article=020n1pol, 21 de febrero de 2011

[15] H.I.J.O.S. México. A la sociedad mexicana (a los que quedan) en línea en: http://www.hijosmexico.org/index-ayotzinapa, 2014.