Diana Silva Londoño

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KARPA 9 TEATRALIDADES, DISIDENCIAS y LIMINALIDADES I Journal of Theatricalities and Visual Culture Revista de Teatralidades e Cultura Visual        General Editors: Paola Marín Gastón Alzate      California State University - Los Angeles        ~        ISSN: 1937-8572      ~      HOME PAGE

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Violeta Luna. Maíz.

"Reseña del libro de Julia Antivilo Peña Entre lo sagrado y lo profano se tejen rebeldías. Arte feminista latinoamericano. Ediciones Desde Abajo, 2015" (PDF)

 

 DIANA ALEJANDRA SILVA LONDOÑO* ]

Universidad Autónoma Metropolitana - Iztapalapa  (UAM)

 


* ] Doctora en Ciencia Social con especialidad en Sociología por El Colegio de México. Sus líneas de investigación son: Sociología y etnografía urbana; cultura, arte y política; violencia, miedo e inseguridad; Culturas y mundos juveniles. 

 

Este libro puede ser leído de múltiples maneras.  Es un libro que abona al campo en construcción de los estudios sobre el arte feminista en América Latina, pero también puede ser leído como un libro de estrategias políticas feministas que nos invita a pensar sobre nuestra propia práctica en diálogo con las propuestas que han surgido tanto de artistas como de activistas feministas latinoamericanas desde hace más de cuarenta años.

Es un trabajo de memoria feminista realizado mediante el paciente trabajo de tejer artesanalmente, de manera cuidadosa y audaz para reconstruir el pasado, pero sobre todo para darle sentido al presente. Debido a la ausencia de trabajos sistemáticos en la temática, la autora reconstruye una historia que toma como fuentes la palabra y los archivos personales de artistas, historiadoras y críticas de arte feminista, que pacientemente fueron registrando haceres y reflexiones de la producción de artistas feministas y de sus contextos de producción.

Lejos de la idea de un cementerio, tan presente en nuestras cabezas cuando pensamos en archivos o bien en la imagen de un burócrata salido de El proceso de Kafka, estos archivos son memoria viva, memoria hecha verbo, capaz de activarse con cada interacción, con cada pregunta, con cada indagación, con cada remembranza.

En medio de esta búsqueda, se revela el incansable trabajo contra el olvido, del trabajo hormiga que hacen artistas feministas, historiadoras y activistas frente a la dictadura de la normatividad género que nos asigna lugares fijos de lo que significa ser hombre o ser mujer. Aunque en su mayoría narran acciones realizadas en espacios públicos, los archivos son resguardados principalmente en espacios privados donde si bien pueden ser cuidados, corren el riesgo de quedar desactivados por largo tiempo, hasta que vuelva una nueva buscadora que se anime a bucear y arar en sus campos sembrados de fotografías, catálogos, documentos, revistas, carteles en físico o en la web.

El trabajo de memoria feminista que hace la autora es esencial porque en el mundo del arte como en otros espacios de la vida social, las mujeres aún permanecemos invisibles. No sólo en las galerías y los museos sino también en los órganos de difusión como la prensa y en las publicaciones especializadas. Es una invisibilidad que contrasta grotescamente con el bombardeo de representaciones al que estamos expuestas cotidianamente, las cuales transmiten imágenes violentas de nuestros cuerpos, o bien en donde aparecemos como sumisas amas de casa, consumidoras y máquinas sexuales.

Reactivar los archivos de la producción artística feminista implica hacerlos circular a través de escritos que como este buscan llegar a un amplio público mediante la realización de exposiciones en donde sea visible la producción cultural de artistas feministas, como fue el caso del Archivo Ana Victoria Jiménez, documentado en el texto, el cual se reactivó, reactualizó, reverberó y resignificó mediante el trabajo colectivo de artistas de distintas generaciones en diálogo con el trabajo propio, como se documenta en el texto.  

El trabajo de memoria que se destila en este trabajo, dialogó permanentemente con la praxis. Julia Antivilo, artivista e historiadora escribe este texto en primera persona, y con ello puso su cuerpo para generar conocimiento desde lo vivido, desde la piel, desde las entrañas. Leerla, es navegar por el campo de prácticas y de estudios del arte feminista posicionándonos desde el lugar de una práctica que es de por si híbrida y bastarda, es decir que toma de muchas fuentes sin definiciones dadas de antemano.

Ahora bien ¿Si el arte feminista es una práctica híbrida, en donde confluyen múltiples miradas y trayectorias, provenientes de distintos ámbitos de lo social, de distintas disciplinas y experiencias, que es lo específico del arte feminista latinoamericano?

Esta es una de las preguntas que busca responder este libro, no desde los intensos debates teóricos en torno al performance sino alrededor de los significados de quienes lo practican, empezando por la autora misma. Desde allí fue posible conectarse con el hacer, no sólo en el ámbito de lo público sino en la vida misma.

El arte feminista trasgrede el discurso visual dominante que establece una rígida normatividad de género, desmantelando la ficción que nos congela en identidades fijas. Desnuda las múltiples violencias públicas y privadas a las que estamos expuestas las mujeres y devela otras formas de opresión. Pero también es un arte que no sólo denuncia, sino que transforma estas opresiones mediante múltiples operaciones de vuelta de tuerca. Es una manera de practicar el feminismo construyendo sentido mediante imágenes que transforma el régimen de visibilidad en el que estamos inscritas, haciendo aportaciones también a la producción del arte latinoamericano contemporáneo.

Es una práctica encarnada, que usa el cuerpo como lienzo, como texto que expresa la rabia y la indignación. El cuerpo aparece como cuerpo significado, cuerpo significante y cuerpo resignificado. En el collage de narrativas, producción cultural, de archivos y voces que aparece en este libro, el cuerpo aparece en las obras de las artistas feministas dislocando la casa que representa el lugar de la domesticación y la locura, del suplicio de mantener el orden en su interior.

Desde el cuerpo se busca restaurar los vínculos que nos unen al universo y que nos han sido negados a partir de la recuperación de las conexiones con lo ritual, lo místico y lo mágico. Desde el cuerpo se subvierte la iconografía popular para denunciar el racismo unido al clasismo y el machismo latinoamericano. Desde el cuerpo se resiste y se rebela frente a la muerte feminicida y a la violencia en todas sus formas. Desde el cuerpo se evidencian las absurdas fronteras que han dividido nuestros mundos simbólicos y cotidianos. Desde el cuerpo se recupera el placer, tan negado en nuestras sociedades que han instaurado el ideal de mujer sumisa, santa y asexual. Desde el cuerpo se lanzan blasfemias visuales y actos psicomágicos que nos liberan, algunas veces desde la ironía, el sarcasmo y la parodia para exorcizar el horror, el miedo y la violencia que nos acecha, y también como un modo de romper con los límites de los discursos establecidos y los estereotipos de género.

Además del cuerpo, las artistas feministas latinoamericanas se han apropiado de vallas publicitarias, muros, espacios públicos, la prensa y la televisión para rebelarse al régimen visual hegemónico, buscando incidir más en la vida cotidiana que en los museos y galerías accesibles sólo para unos cuantos.

El arte feminista es performático porque se basa en el hacer creando espacios y tiempos para que las mujeres estemos juntas o separadas dándole lugar al conflictoEs performático porque produce espacios liminales en el que se cruza lo visual, lo literario, lo culto y lo popular, y porque retoma lo más profundo de las raíces culturales de nuestramérica, para tocar lo sagrado, pero profanándolo y convirtiéndolo en algo distinto. Es performático porque desde la búsqueda, la apertura, la ambigüedad y la indeterminación, genera posibilidades para crear otras relaciones, otras maneras de ser y de estar en este mundo. El arte feminista es también acción directa que se vincula, se nutre y aporta a la larga historia de protesta feminista latinoamericana que ha recurrido a medios creativos.

Leer este libro, es contagiarse de la insolencia, de la complicidad y de la curiosa indagación en torno al arte feminista que es performático, es subversión política, es pedagogía, es autobiografía, es trabajo estético y es producción cotidiana. Leer este libro es honrar el trabajo de otras mujeres que han tejido rebeldías colectivamente, hacer memoria y porque no, inspirarnos para tomar nosotras mismas los medios creativos para organizar la rabia. Y en este sentido, Entre lo sagrado y lo profano se tejen rebeldías. Arte feminista latinoamericano es sobre todo una provocación para aprender de lo tejido y reconocer que aún queda mucho más por tejer desde nuestros espacios de placer, de lucha y de reflexión.